Máxima tensión en Oriente Medio: EE. UU. despliega su mayor «armada» mientras Irán activa su doctrina de defensa ofensiva

Máxima tensión en Oriente Medio: EE. UU. despliega su mayor «armada» mientras Irán activa su doctrina de defensa ofensiva

Foto: VEFM

El tablero internacional se encuentra en un punto crítico. Este viernes, el portaaviones U.S.S. Gerald R. Ford —el más grande y moderno del mundo— cruzó el estrecho de Gibraltar tras concluir su misión en el Caribe (donde participó en la operación de captura de Nicolás Maduro). Su destino: unirse al U.S.S. Abraham Lincoln en Oriente Medio, consolidando una flota de 17 buques de guerra estadounidenses en la región.

El ultimátum de Trump El presidente Donald Trump ha elevado la presión al máximo, sugiriendo que podría ordenar una «acción militar limitada» en los próximos 10 a 15 días si Teherán no acepta un nuevo acuerdo nuclear bajo sus términos. «Deben hacer un trato. Si eso no sucede… pasarán cosas malas», advirtió el mandatario, buscando forzar una rendición diplomática mediante el despliegue de su poderío naval.

La respuesta de Irán: «Objetivos legítimos» Lejos de retroceder, la respuesta de Teherán ha sido desafiante. El ministro de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, y la misión iraní ante la ONU han advertido que cualquier agresión será respondida de forma «decisiva y proporcional». Irán ha declarado oficialmente que todas las bases e instalaciones de EE. UU. en la región pasarán a ser objetivos legítimos si se dispara el primer misil.

¿Cómo se defendería Irán? Expertos militares señalan que Irán no buscaría un enfrentamiento simétrico en el mar, sino una estrategia de «caos controlado»:

  • Ataques de saturación: Uso masivo de drones y misiles balísticos para intentar sobrepasar sistemas de defensa como la Cúpula de Hierro en Israel o el escudo Aegis de los buques de EE. UU.
  • Guerra Híbrida: Activación de fuerzas «proxy» en Líbano, Yemen e Irak para atacar intereses occidentales de forma simultánea.
  • Ciberataques: Acciones contra infraestructuras críticas para desestabilizar la retaguardia enemiga.

Con ambos bandos mostrando sus cartas militares, la región se encuentra en lo que muchos analistas llaman «las horas más oscuras de la diplomacia».