¿Mundial en jaque? El dilema del boicot a la Copa del Mundo 2026 frente a la «Era Trump»

¿Mundial en jaque? El dilema del boicot a la Copa del Mundo 2026 frente a la «Era Trump»

Foto: VEFM

A menos de cinco meses del pitazo inicial de la Copa del Mundo 2026, el evento deportivo más grande del planeta enfrenta una crisis de identidad sin precedentes. Lo que debería ser una celebración de unidad en Norteamérica se ha transformado en un campo de batalla diplomático. Países de la Unión Europea, liderados por voces influyentes en Alemania y Francia, han comenzado a poner sobre la mesa la posibilidad de un boicot como respuesta a las recientes políticas de la administración de Donald Trump.

El debate ha dejado de ser un murmullo en redes sociales para convertirse en una discusión de alto nivel. Los detonantes son claros: la incursión militar en Venezuela, el endurecimiento extremo de las políticas migratorias del ICE —que ya ha provocado la cancelación de viajes de diplomáticos y aficionados— y, más recientemente, la tensión con Dinamarca por el control de Groenlandia.

¿Es realista un boicot masivo? Analistas deportivos sugieren que, aunque un retiro total de selecciones como Alemania (donde el 47% de la población apoya el boicot según encuestas recientes) es la «última instancia», la presión sobre la FIFA es asfixiante. El organismo, presidido por Gianni Infantino, está bajo la lupa por su cercanía con Trump, especialmente tras otorgarle el polémico «Premio de la Paz de la FIFA» en diciembre pasado.

Mientras tanto, en Estados Unidos, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) ha generado un clima de inseguridad para los visitantes internacionales, lo que ha llevado a la creación de plataformas como BoycottUSA2026.org. El riesgo no es solo político; es económico. La sombra de estadios vacíos y la retirada de patrocinadores europeos amenaza con empañar el torneo que Trump prometió sería «el más grande de la historia».