Tensión al límite: Irán blinda su espacio aéreo ante la amenaza inminente de una respuesta militar de EE. UU.
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El mundo observa con contención el Golfo Pérsico. Durante la madrugada de este jueves 15 de enero, el régimen de Teherán ordenó el cierre total y repentino de su espacio aéreo para vuelos comerciales, una medida de seguridad que suele preceder a movimientos militares de gran escala. Esta restricción ocurre en el punto más crítico de la relación bilateral con Washington, marcada por la advertencia del presidente Donald Trump de intervenir militarmente si continúa la represión contra los manifestantes iraníes.
La suspensión de vuelos, que duró varias horas, ha disparado las alarmas sobre el posible despliegue de sistemas de defensa antiaérea o el reposicionamiento de misiles balísticos por parte de la Guardia Revolucionaria. Ayer miércoles, Trump fue enfático al no descartar el uso de la fuerza, asegurando que Estados Unidos golpeará «donde más duele» si el gobierno de Irán no detiene la violencia interna.
Disuasión y riesgo de conflicto La movilización del portaaviones USS Abraham Lincoln hacia la región parece ser el detonante de esta paranoia defensiva en Irán. Mientras las calles de Teherán y otras ciudades principales siguen desbordadas por ciudadanos que exigen cambios democráticos, el cierre del espacio aéreo sugiere que el régimen se está preparando para un escenario de ataque de precisión desde el exterior.
Analistas de inteligencia sugieren que este «blindaje» del cielo iraní busca evitar errores del pasado, como el derribo accidental de aviones civiles en momentos de tensión, pero también refleja el temor real de la cúpula iraní ante una incursión militar de la administración Trump, que ya ha demostrado su disposición de actuar en casos como el de Venezuela.